jueves, 5 de septiembre de 2013

LAS BRUJAS DE SALEM


Huyendo de la persecución religiosa en Inglaterra, un grupo de puritanos se embarcaron a bordo del Mayflower rumbo a la costa de lo que hoy son los Estados Unidos de América. La nave llevaba a ciento dos personas, sin contar la tripulación, a su nuevo destino. Fueron los primeros colonos, los llamados “padres peregrinos”, en establecerse en la costa de Massachusetts, formando la colonia de Plymouth en 1620. Setenta y dos años después, se vivió una corriente de histeria colectiva en una pequeña comunidad llamada Salem, que desembocó en la detención de más de ciento cincuenta personas, o doscientas, acusadas de practicar la brujería y la ejecución de 13 mujeres y 7 hombres en la horca.

Dentro de la pequeña comunidad de Salem existía una estricta conducta religiosa, en la cual cada persona vigilaba a sus vecinos y a su vez era vigilada por éstos en sus palabras y acciones, generando dudas y sospechas en caso que su conducta no se ajustase a los parámetros religiosos puritanos. Las mujeres eran consideradas como individuos destinados a servir a sus esposos, y a carecer de mayores derechos, mientras los niños eran destinados a educarse severamente desde temprana edad en las labores de los adultos en vez de simplemente jugar. Otra preocupación fundamental de esta comunidad era evitar la "ira de Dios" y por tanto sujetarse estrictamente a los dictados religiosos del puritanismo para así evitar el castigo divino que se traducía en pérdida de cosechas, mal clima y muerte de ganado.
Los hechos comenzaron en la casa parroquial donde vivía la familia del reverendo Samuel Parris. A su servicio estaba una esclava procedente de las Antillas llamada Tituba, que hablaba su lengua antillana y practicaba ritos religiosos afroantillanos, probablemente el vudú, prácticas incomprensibles para los habitantes de esta comunidad. La esclava se encargaba del cuidado de Elizabeth, la hija de nueve años del reverendo, y de su prima Abigail Williams, de once. Tituba solía entretener a las niñas con narraciones ancestrales de su tierra y aseguraba que sabía leer el futuro mediante diversas mancias.

Apenas iniciarse la primavera, las niñas comenzaron a comportarse de forma extraña. Tan pronto rompían a llorar sin motivo aparente, asegurando que estaban siendo mordidas por seres invisibles, como recorrían la casa a cuatro patas y ladrando como un perro. En otras ocasiones se quedaban paralizadas y mudas, o lanzaban extraños gritos guturales. Poco después, una de sus amigas, Anne Putman, de doce años de edad, aseguró haber sido atacada por una siniestra bruja. Cuando el médico de la ciudad no halló explicación alguna a tan extraños comportamientos, se atribuyó el fenómeno a una posible posesión demoníaca.


Asustadas por el revuelo causado, las niñas no tardaron en acusar a Tituba, asegurando que les había obligado a comer un pastel hechizado a base de orina de niño y harina de centeno. Insistieron, además, en que lo preparaba con la complicidad de Sarah Good, una indigente que vestía ropas masculinas y fumaba en pipa, algo intolerable para los puritanos, y Sarah Osborne, una mujer que vivía amancebada con un granjero y que, poco después de su detención, murió en prisión. Tituba afirmó, bajo la amenaza de ser torturada, que ella era una de las muchas brujas que habitaban en Salem y que sus secretos se debían al libro que le había entregado un extraño personaje que había conocido en Boston. Sus declaraciones abrieron la veda y comenzó una auténtica cacería de brujas.

Salem pareció transformarse y en la antaño pacífica comunidad afloraron viejas rencillas que se tradujeron con rapidez en denuncias y acusaciones. Por ejemplo, Anne Putman y su madre acusaron a una anciana que vivía sola y apartada del pueblo, mientras que otra mujer, que se negaba a asistir a las funciones religiosas, fue acusada por su vecino de haber envenenado el agua del abrevadero donde bebían sus bueyes. Más de ciento cincuenta personas fueron detenidas y encarceladas y, a principios de mayo de 1693, comenzaron a celebrarse los juicios. Los propios jueces se dejaron llevar por la histeria religiosa de la comunidad de Salem, que exigía frenéticamente condenas a las presuntas brujas. Hasta un total de trece mujeres, que por el simple hecho de llevar una vida diferente a la de sus vecinos o haberse enfrentado con ellos en alguna ocasión, murieron en la horca entre el 10 de junio y el 22 de septiembre de 1693.


Pero también fueron víctimas de la ignorancia y el fanatismo algunos hombres como el reverendo George Burroughs, antecesor de Parris en la parroquia, acusado de ser el jerarca de las brujas y ahorcado el 19 de agosto de 1693. Asimismo, se identificó a un capitán de navío llamado John Alden como el responsable del famoso libro que decía poseer Tituba. Con él fueron ahorcados otros cinco habitantes de Salem. Otro anciano, que se negó a declarar, fue lapidado. Tituba se salvó por el mero hecho de haberse convertido en delatora de sus convecinos, aunque tras las ejecuciones fue vendida por los Parris.

Años después, los jurados pidieron perdón tras firmar una confesión pública en la que declaraban haber actuado forzados por las circunstancias. Por su parte, el gobernador del Estado, indultó a los sospechosos que aún permanecían en prisión y exoneró a los ejecutados de los cargos que les había acarreado la condena. ¿Pero a qué se debieron los extraños comportamientos de las niñas? ¿A una intoxicación provocada por la ingesta de una toxina que contamina el centeno y puede provocar alucinaciones?.

martes, 3 de septiembre de 2013

El Lago de Fuego



Sin agua, sin peces, sin vida… aparente; a no ser que te mueras por dentro cuando contemplas la belleza desmedida del fuego purificador; la explosiva reacción de la Tierra viva, en constante movimiento; el atractivo color de los campos de lava; la magia fascinante del peligro más ancestral, primitivo y hechizante.
Es el poder desnudo del fuego hecho lago en la madre África. Nos paramos al nordeste de Etiopía, por la región de Afar, donde se encuentra el Erta Ale, uno de los volcanes más activos del continente negro.
Rojo y negro. Una combinación de colores fascinante que implica belleza y peligro, respeto y desarrollo, movimiento y actividad…
El Erta Ale es conocido también como el Lago de Fuego y está encima de una placa volcánica basáltica de notable dinamismo. Los habitantes de la zona le conocen como “La puerta del Infierno” y… por algo será, aunque ello no resta ni un ápice de su extrema hermosura.
Sin embargo, un recuento de sus “hazañas más macabras” arrojan 250 muertos en la erupción del año 2005 y miles de desplazados ante el inmenso peligro de naturaleza desbocada. No obstante el encanto que ejercen estas tierras es innegable y han servido de escenario para el remake de Furia de Titanes. La película estrenada en 2010 ofrece imágenes del lugar, en el momento en que Perseo inicia su viaje por el inframundo.
dan ganas de ir.

lunes, 2 de septiembre de 2013


La Leyenda del Teke Teke

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Entre los japoneses circula una escalofriante leyenda que habla de un espíritu femenino al que le falta la mitad inferior del cuerpo. Dicen que se arrastra con las manos (terminadas en dedos largos, con garras que pueden cortar carne como mantequilla) y que se desplaza haciendo un sonido del cual recibe su nombre: “Teke Teke”.
La versión más difundida cuenta que, en vida, aquel espectro era una joven mujer, que esperaba el tren pero cayó en las vías, no tuvo tiempo de escapar de una muerte horrenda en la que su cuerpo, fue partido en dos… Muy probablemente algunos la vieron caer y no la ayudaron, ya que el Teke Teke es un fantasma que arde en ira, buscando afanosamente compartir con cuantos pueda su amargo destino. Así, cuentan que ha empujado a personas que estaban esperando el tren, que ha atacado con sus garras dejando caras y espaldas sanguinolentas, o incluso, según los más extremistas, que es capaz de arrastrarte y lanzarte a las vías del tren o, si te la encuentras solo en alguna oscura noche, puede destrozarte y usar sus garras para dividir tu cuerpo en dos. Pero el asunto va aún mas lejos; pues, en cualquiera de los casos en que la víctima muere, la versión extrema de la leyenda afirma que se convierte en otro “teke teke” más…
¿Víctima de una mala broma?
Una teoría dice que el Teke Teke es el fantasma de una colegiala japonesa que vaga por las estaciones de tren en Japón. En vida era una chica asustadiza e impresionable, y eso la hacía blanco frecuente de bromas pesadas. Un día de verano (temporada de cigarras en Japón) esas bromas fueron demasiado lejos, y sus compañeros, viéndola que esperaba el tren con la mirada perdida, se acercaron sigilosamente por atrás y le lanzaron una cigarra en el hombro, haciéndola dar un brinco que la hizo terminar en las vias férreas, donde un veloz Shinkansen (tren de alta velocidad) la partió en dos. Desde ese día, ella pena cerca de las estaciones, buscando acabar con bromistas como los que la precipitaron a su muerte, aunque no duda en acabar con inocentes también…
La historia del escolar asesinado
Esta historia, supuestamente real, es ampliamente conocida entre los escolares japoneses. Trata sobre una víctima del fantasma y es como sigue:
Un estudiante de una escuela solo para hombres salió  más tarde de lo debido, cuando de pronto, antes de que abandonara el colegio, escuchó un extraño ruido detrás de él. Inquietado, el muchacho se giró y vio que, observándolo desde una de las ventanas del segundo piso de un edificio lleno de aulas, estaba una hermosa chica de misterioso aspecto. Ella lo veía con los brazos apoyados en el alféizar y la cara entre las manos, él no podía ocultar el asombro que le producían aquellas dulces facciones y aquellos ojos negros, profundos y templados. ¿Qué hacía una chica así en un colegio de hombres? Él no lo sabía, y dejó de importarle cuando ella sonrió coqueta y maliciosamente, pero este no fue más que el principio del fin, porque tras un par de segundos ella saltó por la ventana y cayó al pavimento, sin destrozarse, y revelando que su cuerpo carecía de mitad inferior…
Congelado por el terror, el muchacho la vio arrastrarse con los brazos, haciendo un ruido que era como “tek, tek, tek, tek, tek”… Trató de gritar pero la voz no le salía, trató de salir corriendo pero sus piernas solo podían temblar y temblar… Ahora sabía que se trataba del Teke Teke, pero era demasiado tarde; y ella, que iba dejando una estela de sangre nacida de sus órganos expuestos, saltó violentamente sobre él, sacó una guadaña —así dicen, aunque es más creíble pensar que lo mató sin guadaña— y lo cortó en dos, condenándolo con ello a ser otro “teke teke” más.
Kashima Reiko, la leyenda hermana
Muy semejante a la leyenda del Teke Teke, es la leyenda de Kashima Reiko, una chica que también murió pisada por un tren, aunque no fue dividida en dos sino que simplemente perdió sus dos piernas. Desde entonces, dicen que ronda por los baños en busca de víctimas, que toca la puerta y pregunta al ocupante dónde están sus piernas. Kashima espera que la persona le diga que sus piernas están en la Estación Meishin, y que fue ella misma quien se lo dijo. Si la víctima responde indebidamente, Kashima le arrancará salvajemente sus propias piernas…

domingo, 1 de septiembre de 2013

                                          LA MANTICORA...

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La mantícora es un ser monstruoso con cuerpo de león, alas de murciélago y cabeza humana. Se trata de una criatura no demasiado inteligente, pero muy fiera y poderosa. Su cabeza es la de un ser humano, con barba y densa cabellera. Las alas son las de un enorme murciélago, y el resto de su cuerpo es el de un león gigante, con cola rematada en púas de hierro. Puede medir unos 5 metros de largo y hasta 3 de alto. Es un ser carnívoro, y tiene preferencia por la carne humana. Cuando tiene necesidad de comer ataca a sus víctimas mediante un golpe de cola. Una vez debilitadas, son atrapadas por las afiladas garras de la mantícora, que intentará siempre permanecer en el aire para recibir los mínimos daños. Estas criaturas abarcan territorios muy extensos, de unos 50 kilómetros. Se emparejan de por vida, y cuidan de su descendencia. Los cachorros de mantícora no pueden volar hasta que se hacen adultos. Un cachorro puede ser adiestrado con mucho esfuerzo, pero nada garantiza que al ser adultos obedezcan. Una mantícora no permite ser usada como montura. Las mantícoras son seres malvados que a menudo se asocian con otros seres perversos, para obtener una mutua protección.

La mantícora es una criatura mitológica, un tipo de quimera con cabeza humana (frecuentemente con cuernos), el cuerpo rojo (en ocasiones de un león), y la cola de un dragón o escorpión, capaz de disparar espinas venenosas para incapacitar o matar a sus presas. Dependiendo del relato mitológico, su tamaño varía desde el de un león hasta el de un caballo, y su descripción puede incluir o no la presencia de alas.

La mantícora tienen su origen en la mitología persa, y su nombre significa 'devoradora de personas'. Aparentemente, la mantícora entró a la mitología griega a través de Ctesias, un médico griego en la corte del rey Artajerjes II en el siglo IV antes de Cristo, en su obra Indika ('Historia de la India'), desaparecida en la antigüedad. Aunque algunos estudiosos como Pausanias dudaban de la descripción original de Ctesias y atribuían el origen de la mantícora a una descripción exagerada de tigres hindúes, Plinio el Viejo consideró esta criatura auténtica y la incluyó en su influyente Naturalis Historia (c. 77). Posteriormente, Claudio Eliano también introdujo a la mantícora en su obra De Natura Animalium (IV; 21), obra utilizada como base para la mayoría de bestiarios europeos durante la Edad Media.Etc
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